Cinco pueblos de Barcelona para desconectar

Texto y fotos: Eva Puente Maya

Barcelona es uno de los destinos turísticos más atrayentes del mundo, pero a escasos kilómetros de la capital catalana se esconden verdaderas joyas en forma de pueblos pintorescos a los que se llega fácilmente.

Lugares únicos para desconectar, para adentrarse en la historia, en un patrimonio natural, histórico y artístico desconocido que te transporta a otras épocas.

1. Bagà. En pleno Parque Natural del Cadí-Moixeró se sitúa la localidad medieval de Bagà, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y conserva una parte importante de su trazado urbano y patrimonio. Conocido también como el pueblo “de las cien doncellas” debido a una bonita leyenda medieval que tiene como protagonistas al caballero Galceràn II de Pinos, uno  de los fundadores de la villa.

Bagà presume de ser uno de los puntos más interesantes del Camino de los Hombres Buenos (camino de los cátaros). Imprescindible visitar su museo.

Un lugar para disfrutar sin prisas de sus calles empinadas, subidas, bajadas, pero sobre todo de su privilegiado entorno natural.

Bagà, entorno natural y patrimonio medieval

Bagà, entorno natural y patrimonio medieval

2. Caldes de Montbui. A tan solo treinta y cinco kilómetros de la ciudad condal se encuentra esta localidad famosa por sus aguas termales y balnearios.

La desconexión aquí tiene nombre propio ya que Caldes invita al relax, al paseo calmo y a disfrutar de una buena sesión de spa en sus aguas calientes.

Los romanos ya descubrieron las propiedades sanadoras de este lugar y construyeron unas termas, las mejor conservadas del país. El historiador Plinio “El Viejo” ya hablaba de un balneario conocido como Aquae-Calidae (caldes es calientes en catalán).

Una localidad atrayente con sus hoteles vintage, sus plazas repletas de terracitas y un casco antiguo muy bien conservado donde se puede pasear a través de una interesante visita guiada.

Balneario

Balneario Broquetas, un toque vintage en Caldes. Foto de Instagram

3. Castellet i La Gornal. En plena comarca del Penedès se eleva hacia el cielo la silueta del elegante castillo y la mole de roca que sustenta al pequeño pueblo de Castellet, con no más de seis calles.

El Embalse del Foix queda a los pies de la localidad creando una de las imágenes más fotografiadas de la comarca.

Además de pasear por las callecitas, puedes realizar toda una serie de rutas que te adentran en el Parc Natural del Foix. Algunas te llevan, tras unos diez kilómetros, hasta localidades costeras como Vilanova o Sitges.

El castillo está documentado desde el siglo X. Destaca también la iglesia románica de Sant Pere, desde cuyo mirador se obtienen unas preciosas panorámicas al pantano.

Castellet i La Gornal se refleja en el pantano del Foix

Castellet i La Gornal se refleja en el pantano del Foix

4. Mura. Si quieres viajar en el tiempo, este pintoresco pueblecito medieval hará que tengas esa sensación. Muy bien conservado, con casas de piedra, balconadas de hierro forjado y madera. Muchas de ellas son establecimientos de turismo rural donde alojarse para una total desconexión. Parece mentira que este lugar se encuentre a menos de una hora de la ciudad condal.

Calles que suben y bajan, adaptándose a la sinuosidad del terreno que te adentra en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac.

Cada rincón es único, convirtiéndose en una localidad muy querida por los fotógrafos. Si vienes por aquí, aprovecha para comprar productos de kilómetro cero en alguna de sus tiendecitas de productores locales.

Calles detenidas en el tiempo en la localidad de Murea

Calles detenidas en el tiempo en la localidad de Mura

5. Sitges. Hay un Sitges megaturístico y otro más relajado, más auténtico, que se esconde tras viejas murallas y calles de adoquines.

La combinación de playa y patrimonio es el punto fuerte de una de las localidades costeras más bonitas de la provincia.

Solo hay que acercarse a la zona del antiguo baluarte donde se encuentran los museos de Mar i Cel o Cau Ferrat para encontrar rincones con alma, calles donde se respira el espíritu marinero de esta villa.

El blanco y el azul se convierten en los absolutos protagonistas, que se rompen cuando aparecen tramos de la antigua muralla en el Carrer d’en Bosc, una joya casi olvidada para los visitantes que solo quieren playa.

La Calle del Agua, con sus ventanas repletas de flores y enrejados o la zona del ayuntamiento, consiguen enamorar al corazón más frío y te hacen olvidar el tumulto que encuentras en las zonas comerciales.

Solo hay que dejarse llevar y apartarse de las zonas más turísticas para encontrarse con el alma de esta bellísima localidad costera.

Antiguas murallas de Sitges

Antiguas murallas de Sitges

Como ves, una interesante selección de localidades que merece la pena descubrir y disfrutar. Todas ellas tienen muy buena conexión con la capital por carretera. Otra cosa es el transporte público, ya que el tren llega solo a Sitges. Para arribar al resto de localidades, mejor acceder en transporte privado.

En todas hay alojamiento, desde casas rurales a hoteles de lujo así como restaurantes y tiendas donde disfrutar de buenos productos locales.

Y tú, ¿conoces algún rincón escondido cerca de Barcelona? Compártelo con nosotras a través de un comentario y así ampliaremos la lista de pueblos para desconectar en la provincia de Barcelona.

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