Trópico de nieve

Creo firmemente en la necesidad de desaprender nuestras costumbres para disfrutar nuestras vivencias como viajeros.

Texto y fotos por: Diana Melo Espejo

Desde que me volví una viajera, han sido incontables las veces en que he perdido la noción de las cosas, estupefacta frente a un suceso o un paisaje. Las ansias de conocer el mundo me han dejado corta de palabras y con la respiración escasa en diferentes momentos, ¡qué invaluable sensación es esa!

Recuerdo, sobre todo, mi emoción las dos únicas veces en que he tenido contacto con la nieve.

(¡Momento para una aclaración! Querido lector ubicado en Norteamérica, Europa, Asia o cualquier otro rincón del mundo con estaciones climáticas: soy colombiana, en mi país nunca cae nieve).

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La primera vez que vi nevar fue en Chamonix
, una preciosa villa enclavada en los Alpes franceses y donde tuve la oportunidad de pasar dos días que todavía recuerdo bien. De este cortísimo viaje me queda la sensación resbalosa de mis botas sobre la nieve, los copos helados cayendo sobre mi gorro de lana, la puerta del hotel estancada por la tormenta de la noche anterior y el aire caliente tomando formas indescifrables al escaparse de mi boca abierta.

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El impulso de jugar con la helada materia fue irremediable. Tomé bolas de nieve con mis manos y las arrojé hacia arriba, corrí ridículamente sobre la superficie helada y fotografié insistentemente la marca de mis botas sobre el suelo.

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La segunda vez ocurrió apenas empezando este 2016, cuando ascendí uno de los picos de la Sierra Nevada de El Cocuy, lugar de peregrinaje para los escaladores colombianos. Allí, tras subir nueve kilómetros y querer renunciar varias veces, volví a pisar la nieve, esta vez con una vestimenta bien diferente a la de la primera vez, lo que me hacía sentir mejor como animal tropical que soy.

Esta vez la sorpresa no fue menor, incluso se incrementó al ir acompañada de mi padre de 59 años y mi hermano de 32, quienes por primera vez veían la nieve. Duramos mucho tiempo equilibrándonos en la superficie de la helada montaña para capturar el recuerdo con los lentes de las cámaras y los teléfonos. Era un momento que merecía ser retratado hasta que las baterías se agotaran.

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Allí, en medio de la euforia por haber conquistado la meta, pensé en cuán importante es desaprendernos para disfrutar nuestra experiencia como viajeros.

Quienes soportan el invierno durante meses enteros al año pueden olvidar la maravilla natural que implica ver caer copos desde el cielo y enredarse en nuestros cabellos, como Dios bañándonos en leyes físicas. Mientras que quienes durante décadas vemos la nieve tan solo en las películas que pasan en la televisión en Navidad, vivimos con entusiasmo infantil nuestros escasos contactos con ella.

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Lo que me recuerda también la sorpresa de la mayoría de viajeros extranjeros que, al llegar a mi país, experimentan los cambios drásticos de temperatura que se viven con sólo andar dos horas en auto por las carreteras de Colombia. Es posible dejar atrás la lluviosa Bogotá con sus verdes cerros orientales contrastando los edificios, para llegar a cualquier pueblo en donde todas las fincas tienen piscina y la gente anda en short y camisón por las calles. Sin tomar un vuelo, sin cambiar de día. De 10☉C a 25☉C en un momento.

La importancia de desaprendernos cultiva la sorpresa, una cualidad innata para vivir al máximo los viajes. Porque el mundo se vuelve pequeño cuando lo descubrimos y sólo en la capacidad de asombro está la clave para seguir disfrutando del andar.

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Por eso opino que no se debería descartar volver a los lugares que ya recorrimos, pues nunca se bebe dos veces del mismo río, ni se pisa de nuevo la misma arena del desierto. Solamente en las experiencias nuevas que despiertan la emoción más pura, se siente de nuevo esa primera razón que nos llevó a convertirnos en viajeros.

No importa cuántas veces se vea nevar, todo viajero debe hacer el esfuerzo de escuchar a su niño interior que se sorprendía cuando veía la nieve caer por su ventana en Chamonix o en la pantalla de su televisor en Bogotá.

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