DIEZ EXPERIENCIAS, CONOCIDAS Y NO TAN CONOCIDAS, QUE HAY QUE VIVIR EN TENERIFE

Por Paula Velasco

Puertito de Armeñime: el Puertito es una pequeña bahía situada en la costa oeste de la isla, hacia el sur. La playa es prácticamente inexistente, pero eso no es lo más importante: su punto fuerte está en el agua. En esta bahía habitan tortugas verdes que se pueden ver a menudo buceando, y están relativamente acostumbradas a ver seres humanos, ya que mucha gente acude al Puertito para hacer snorkel o submarinismo para verlas y disfrutar también de los muchos peces (y también algunas rayas) que nadan por esas aguas.

Armeñime.

Panorámica del hogar de las tortugas en Armeñime.

Parque acuático hinchable: en algunos hoteles de la zona sur de Tenerife cuentan con este servicio de ocio acuático en sus piscinas, de la empresa Aquasort, y la verdad es que no hace falta ser niño para disfrutarlo. Las risas tratando de mantenerse en pie en el hinchable o jugando a empujar a nuestros amigos fuera están garantizadas. Existe la posibilidad de reservar el parque hinchable para comunidades de vecinos, particulares y colegios, de modo tienes la opción de disfrutar del hinchable en más de un lugar.

Aquasort Tenerife

Aquasort, diversión en el agua.

Guachinche El Cordero: si estás por el sur y quieres disfrutar de una cena que te deja el estómago a punto de reventar por menos de 10 euros por cabeza, en Guargacho está el lugar. Se come maravillosamente bien, si eres vegetariano, no tienes absolutamente ningún problema, los camareros son el colmo de la amabilidad y al marcharte puedes coger plátanos gratis de las cestas que hay repartidas por el restaurante.

Guachinche El Cordero

¿Preparados para comer hasta reventar?

Parque Nacional del Teide: cualquier visita a Tenerife que se precie debe incluir una visita a este parque nacional que da la sensación de estar en Marte. Es muy posible que el pico se encuentre oculto por las nubes, pero aún así todo lo que lo rodea es digno de ver y detenerse durante horas a caminar y observar el paisaje volcánico. También merece la pena subir en teleférico hasta casi la cumbre del Teide y visitar el observatorio astronómico, donde se puede hacer desde una visita de día hasta una nocturna con cena y observación de las estrellas. Toda la información al respecto se puede encontrar en Teleférico del Teide, Volcano Life Experience.

Parque Nacional del Teide

Paisaje marciano en el Parque Nacional del Teide.

Piscinas naturales de Los Abrigos: de nuevo en el sur nos podemos encontrar con esta pequeña sorpresa. Nadie diría que a la derecha de la carretera te encuentras con unas escaleritas en la piedra que llevan a estas pozas naturales al borde del mar. Si buceas, es posible que te encuentres con alguna sorpresa, ya que hay grutas y pasadizos submarinos.

Los Abrigos

Piscinas naturales de Los Abrigos.

Mirador de Jardina: este mirador, a la entrada del Parque Nacional de Anaga, de bosques de laurisilvas, ofrece una panorámica excelente del mar, del Teide y de San Cristóbal de la Laguna. La puesta de sol desde aquí es cuanto menos espectacular.

Teide

Vistas del Teide desde el mirador de Jardina.

La Caleta hippie: posiblemente una de las playas con acceso más difícil de toda la isla. Bajar hasta ella puede llevar tranquilamente media hora, ya que hay que bajar por el acantilado que no tiene precisamente los mejores caminos y hay que andar con pies de plomo para no resbalar. Una vez abajo, la playa es ideal. Tranquila, aislada y donde la gente lleva bañador o hace nudismo, lo que cada uno prefiera. Hay una comunidad de hippies viviendo instalados en la playa o en el acantilado, de ahí la razón de que haya tipis y pequeñas chozas por toda la zona.

Playa La Caleta hippie

La Caleta hippie al atardecer.

Masca: hacia el norte de Tenerife, este pequeño pueblo encajonado entre montañas da la sensación al viajero de estar en el medio de la selva amazónica. La zona es muy verde y lluviosa, en contraste totalmente con el sur de la isla, y se respira una paz y una tranquilidad que no es tan frecuente en el sur al ser una zona más turística.

Vistas del mar desde Masca.

Masca entre las montañas con vistas al mar.

Los Gigantes: de estos acantilados hay poco que decir; hay que verlos y todo lo demás es secundario. La primera vez que los ves no es difícil que se te escape un “¡ualaaa!” y no puedas dejar de mirar en su dirección. El pueblo que se encuentra junto al acantilado, Puerto de Santiago, también merece la pena. Cuenta con una pequeña y apañada playita junto a los acantilados, lugar ideal para hacer una excursión en kayak, y con un puerto deportivo, como es lógico en la isla.

Los Gigantes

La playa de Puerto de Santiago junto a Los Gigantes.

El Médano: zona de surfistas por excelencia, suele ser un lugar bastante ventoso con lo que, aunque el día no esté tranquilo, merece la pena dejarse caer por la playa para ver a los surfistas practicando varias modalidades (surf, kitesurf, windsurf, etc). Si el tiempo acompaña a los no expertos en ese deporte, el lugar es ideal para alquilar una tabla de SUP (stand-up paddle) y relajarse remando. Por otra parte, hay buenos sitios para tomar algo y cenar, además de algunas tiendas de artesanía que ofrecen artículos muy interesantes, como collares hechos de hoja de platanera.

El Médano

Playa del Médano con la Montaña Roja al fondo.

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