Érase un islote y un kayak

Por Paula Velasco

Verano de 2015, concretamente el mes de junio. Días y días de calor abrasador y tú encerrada en casa trabajando y ni una oportunidad de disfrutar de ese solazo. Necesitas aire fresco, sol y mar, a poder ser lo antes posible, pero, ¿con qué excusa dejas todo lo que tienes que hacer para escaparte?

De pronto recuerdas que cierta personita os regaló a ti y a tu pareja una Smartbox (concretamente para pasar un día entre dos), una de estas cajas en las que se ofrece un abanico enorme de actividades para elegir, y que todavía no habéis podido usar (la falta de tiempo libre es lo que tiene…). También recuerdas que, en su momento, hojeando el listado de actividades y una vez descartadas las actividades de fuera de Galicia, pensáis “Vamos a ver qué hay por aquí…”, y pasáis las páginas hasta llegar a Galicia. “Veamos… Hmm, hmm, hmm… ¡Oh, interesante! Excursión en kayak hasta el islote de Areoso“. Eso suena bien. Deporte, playa, sol y mar. Y finalmente también recuerdas que la validez de la caja está a punto de agotarse, así que voilà, aquí tienes la excusa que necesitabas.

Arena blanca y fina y agua cristalina al llegar al islote de Areoso.

Del islote de Areoso no has oído hablar demasiado, así que investigando un poco lees que es una islita muy pequeña frente a la costa de su hermana mayor, la isla de Arousa, bonita isla habitada que cuenta con una zona de parque natural (el Parque Natural de Carreirón) repleta de calas preciosas y en la que en los últimos años se organiza un festival de música muy conocido en la zona.

Así pues, reservamos nuestra salida en kayak para uno o dos días antes de que la caja caduque y llegado el día, soleadísimo y caluroso, nos presentamos en la isla de Arousa para hacer nuestra excursión. Allí se encuentra la empresa Piragüilla, la organizadora de la actividad, y que se encarga de llevarnos hasta el punto de partida con el kayak y de darnos los chalecos, un bidón estanco para llevar nuestras cosas y unas nociones básicas de remo por si nunca antes lo habíamos hecho. Disponemos de dos horas para hacer la actividad y según nos explican, se tarda unos 20 minutos en llegar a Areoso en kayak. Nos cuentan también que tenemos la opción de rodear el Parque Natural de Carreirón remando y parar en cualquiera de las calas que nos llamen la atención, cosa que llevaría una media hora.

Decidimos salir remando hacia el islote de Areoso y vamos a bastante buen ritmo; nos vamos encontrando con gaviotas y cormoranes a nuestro paso, bosques inmensos de algas debajo de nuestra barquita y pequeñas embarcaciones (veleros y yates) que también se acercan a la isla para disfrutar del día. La mejor forma de llegar al islote es en kayak o embarcación privada; existe un servicio de taxi-mar, pero siempre se depende de los horarios, así que la opción del kayak es tal vez la mejor. Realizas una actividad deportiva, disfrutas del mar totalmente, puedes tirarte al agua a bañarte cuando quieras y eres libre de ir donde te apetezca.

Estupendo día de mar, deporte y playa.

A nuestra llegada al islote, la blancura de la arena, finísima, nos deja bastante sorprendidos. Las playas gallegas son de arena blanca, pero aún así no dejas de sorprenderte cuando ves alguna playa especialmente blanca. Además, el agua está cristalina y el mar se ve de un color turquesa muy intenso. Un pequeño paraíso desconocido (y protegido), perfecto si se quiere evitar la relativa masificación de otras islas más conocidas, Cíes y Ons.

No paramos demasiado tiempo en el islote porque pretendemos rodear el parque natural, pero una vez en el medio del mar y ya con los brazos algo cargados, nos damos cuenta de que sería una locura. Con solo dos horas de excursión vamos con el tiempo demasiado justo y sería bastante agotador, así que nos dedicamos a navegar tranquilamente y a hacer paradas de vez en cuando para solo escuchar el sonido del mar, alguna que otra gaviota y notar el sol en la piel.

Desconectar en medio del mar y disfrutar del sonido de las olas es todo un placer.

Terminada la aventura y bastante emocionados con la actividad, la monitora de Piragüilla, encantadora, nos cuenta que existe la posibilidad de alquilar un kayak para medio día o día entero (4 y 8 horas, respectivamente) y por buenos precios, así que por supuesto lo anotamos para siempre en nuestra agenda mental. Pasar un día entero remando, visitando el islote, tomando el sol tranquilamente, bañándote en esas aguas transparentes, remando de nuevo hasta las calas del parque natural, haciendo un picnic y durmiendo alguna que otra siesta parece un plan más que interesante. Repetiremos sin dudarlo.

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Una respuesta a “Érase un islote y un kayak

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