Seis personalidades diferentes y un trabajo en común

Por Ana Ayala:

Han pasado ya cinco meses desde aquel día en el que me subí a un tren camino de Barcelona para conocer a mis compañeras del máster y viajar con ellas a Marruecos. Lo reconozco: los nervios podían conmigo, ¿me sentiría a gusto conviviendo nueve días con personas desconocidas?

Carmen fue la primera en llegar al lugar en el que habíamos quedado. “¡Qué alta eres!”, le dije cuando me puse de puntillas para darle dos besos. La diferencia de altura no me impidió que la achuchase durante todo el viaje, porque Carmen es tan dulce que te entran ganas de darle cariñitos. Espero volver a verla en la tierra que nos une, Granada, o en cualquier otro rincón del mundo.

Carmen es una apasionada de la fotografía.

Carmen es una apasionada de la fotografía.

Después llegaron Mar y Eva y fuimos a tomar una sangría. Eva me pareció muy amable desde el primer momento, ya que me invitó a alojarme un par de días en su casa. Además, en Marruecos compartí situaciones muy emocionantes con ella y creo que eso nos unió. Si alguien me preguntase cómo se debe disfrutar de la vida pondría como ejemplo a Eva, porque es una mujer con espíritu joven que irradia felicidad.

De izquierda a derecha: Diana, Carmen, Paula, yo (Ana), Mar y Eva. Al fondo, Fez.

De izquierda a derecha: Diana, Carmen, Paula, Ana (yo), Mar y Eva. Al fondo, Fez.

Mar me pareció una persona a una sonrisa pegada. Estuve haciendo turismo por Barcelona con ella y en ningún momento dejó de sonreír. Gracias a Mar, la subida de las interminables escaleras que llevan al Parque Güel se me hizo más amena. Ahora, cada vez que escucho las palabras “higo chumbo” me acuerdo de ella, porque le dio un ataque de risa cuando le dije que en España llamamos así a esa fruta.

Al día siguiente conocí a Paula, que llegó tarde a nuestro encuentro porque se había parado a comprar comida para un hombre necesitado. Así es Paula, mi compañera de avión, autobús, habitación y aventuras en Marruecos, una chica comprometida con la sociedad y con los animales, una persona con la que pasé horas y horas hablando en lugar de dormir, una amiga a la que echo de menos.

Diana y Paula probándose un turbante en Fez.

Diana y Paula probándose un turbante en Fez.

A la última a la que conocí fue a Diana. Tengo que volver a verla algún día porque le pedí varias veces que me demostrase sus dotes musicales y no lo hizo, así que tenemos esa cuenta pendiente. De ella me encanta su piel bronceada, su voz y la seguridad que tiene en sí misma. 

Queridas compañeras de blog, este máster llega a su fin, pero espero que la vida nos depare más momentos en común.

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