Doce películas para viajar

Por Paula Velasco

El cine. Esa fábrica de sueños en la que todo es posible. Ese pasatiempo que nos lleva a conocer otros lugares, otras épocas, otros mundos o a otras personas, reales o ficticias. El cine ha sido uno de los pilares fundamentales del foro del máster esta pasada semana, en el que hemos debatido sobre el mundo audiovisual y cómo este nos incita o motiva
para viajar y vivir diferentes tipos de aventuras a lo largo y ancho del mundo. Además, hemos tenido la oportunidad de analizar diversos filmes y documentales donde la presencia del viaje y su importancia es más que evidente y también diversas campañas publicitarias destinadas a promocionar destinos turísticos. Seguro que más de uno hemos sentido la necesidad imperiosa de hacer la maleta, dirigirnos al aeropuerto y coger un billete al primer destino que esté disponible.

Es por ello que os presentamos la siguiente lista de películas: viajaremos por todo el mundo desde el sofá y, muy posiblemente, nos darán ganas de emprender esos viajes u otros similares en cuanto tengamos la oportunidad.

La vida secreta de Walter Mitty (2013). De Nueva York a Groenlandia, Islandia y el Himalaya, esta película es la prueba de que cualquier persona introvertida y tímida puede acabar convirtiéndose en el más intrépido viajero. Las localizaciones son espectaculares y esa increíble banda sonora que acompaña nos transporta a cada uno de esos lugares y nos hace sentirnos desolados en cuanto acaba el filme y abandonamos la aventura.

Big Fish (2003). Aun con un importante componente fantástico, Big Fish es una sucesión de alocadas historias y viajes sin destino fijo que mueven al espectador a hacer la mochila y salir a la carretera en busca de aventuras de lo más insospechado para así convertirse en un abuelo o abuela con mil y una historias que contar a los nietos.

Memorias de África (1985). Paisajes africanos, un vuelo en avioneta, una gran historia de amor y la excelente banda sonora de John Barry convierten a este filme en un referente de la historia del cine y en un icono del los viajes a África.

Hacia rutas salvajes (2007). Basada en el libro de John Krakauer, esta película adornada por la increíble banda sonora de Eddie Vedder nos cuenta la historia real de un joven llamado Chris McCandless que, recién licenciado y asqueado por culpa del mundo que lo rodea, decide vender su coche y donar sus ahorros para desaparecer un tiempo y viajar por distintos puntos de Estados Unidos y México y como destino último, Alaska. A pesar de que su periplo termina de forma dramática, la historia de Chris nos motiva a dejarlo todo, a desprendernos de lo material y a disfrutar de la vida, del contacto con otros seres humanos y de las maravillas del mundo.

Up (2009). Entrañable filme de animación gracias al cual desearíamos poder atar globos al tejado de nuestra casa y despegar de nuestra zona de confort para conocer otros lugares. Esta película es un gran ejemplo para hacer ver al espectador que nunca es tarde para viajar y conocer y que la edad no es ningún impedimento para hacer realidad nuestros sueños.

Diarios de motocicleta (2004). El viaje iniciático del Che, el periplo que le cambió la vida y con el que dejó de ser un acomodado estudiante de Medicina para convertirse en el estandarte por la libertad de los pueblos latinoamericanos. Su recorrido por Latinoamérica, prácticamente con lo puesto, es un ejemplo a seguir para todos aquellos que quieren viajar, pero piensan que no se puede hacer sin tener dinero suficiente. De este modo, el viaje se hace más humano y busca la esencia más pura del viajar, huyendo de las comodidades de otro tipo de aventuras. Y Gael García Bernal, sencillamente estupendo, como siempre.

La misión (1986). De nuevo una banda sonora que pone la piel de gallina para un filme que nos muestra lo devastador de la conquista de América por parte de las potencias del momento, la matanza de indígenas y la conversión al catolicismo. Los paisajes mostrados son espectaculares, los nativos americanos, un pueblo del que aprender cada día y la historia, conmovedora.

Brokeback Mountain (2005). Aunque la historia transcurre en los Estados Unidos, las localizaciones son en Canadá y Nuevo México. Brokeback Mountain es una película de sensaciones en la que música y paisaje se funden para hacernos disfrutar sin pretensiones. Gustavo Santaolalla tiene la capacidad de crear bandas sonoras espectaculares y en este caso lo consigue de nuevo. Sumando sus composiciones para este filme junto con algunos temas country que suenan en determinados momentos, podemos imaginarnos perfectamente a caballo en lo alto de una montaña y disfrutando del paisaje.

Los amantes del Círculo Polar (1998). Los inicios de la película transcurren en España, pero tal y como podemos apreciar en el título de la película, el Círculo Polar finlandés aparece en el filme como un personaje más. El Círculo Polar obsesiona a los dos protagonistas de carne y hueso hasta el punto de tenerlo ambos como un referente en sus vidas. Ese sol de medianoche, esa pequeña cabaña junto a un lago en calma, ese color frío y gris que inunda los planos también atraen al espectador de manera inevitable y lo enamoran sin remedio.

Amélie (2001). Habiendo infinidad de películas que retratan París de manera increíble, Amélie es la elegida para retratar el París más bohemio, colorido y, a su modo, fantástico. Cuántos habrán sido los viajeros que han realizado la ruta por los escenarios del filme, incluyendo el mítico bar donde trabajaba la protagonista y en donde recuerdos de la grabación están presentes por todas partes.

El paciente inglés (1996). Ahora que estamos algo más sensibles tras nuestro recorrido por Marruecos, esta película nos hace rememorar sensaciones del viaje, el tacto de la arena del desierto, el amanecer, la visión del mar de dunas desde la joroba de un dromedario y ese desierto pedregoso con los restos del antiguo océano que allí había hace millones de años. Cinta para ver y disfrutar una y otra vez.

Siete años en el Tíbet (1997). Película basada en la novela autobiográfica del alpinista austríaco Heinrich Harrer, nos cuenta su vida en compañía de su amigo y colega Peter Aufschnaiter desde que escapan de un centro de internamiento en la India en donde son recluidos hasta que llegan a Lhasa, la capital del Tíbet y hogar del decimocuarto Dalai Lama, que se convertirá en tutorando y amigo de Heinrich. Este filme, además de narrarnos la vida en las montañas, nos cuenta otro negro capítulo de la historia del ser humano.

Por supuesto, la lista de películas (y series y documentales) para viajar es interminable, así que os animamos a proponernos otros títulos que os hayan cautivado y así aumentar nuestra filmografía particular. ¡Felices viajes!

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