Diez lugares de visita obligada en los Alpes franceses

Por Paula Velasco

Los Alpes, esa cadena de montañas que abarcan varios países europeos; la misma cordillera que muchos asociamos con Heidi, dibujos animados de la infancia que marcaron un antes y un después en nuestra manera de percibir las montañas. Como Heidi, la niña protagonista de la serie, el viajero que visite estas impresionantes cumbres se volverá a la ciudad con una profunda añoranza y un sentimiento de morriña inesperada. Se puede adorar el mar, se puede adorar la ciudad y se puede adorar el campo, pero una vez que has conocido los Alpes, nada vuelve a ser igual. Si viajamos a su parte francesa, estos son algunos de los porqués:

1) Annecy: denominada “la Venecia de los Alpes”, esta ciudad medieval repleta de colores y situada al pie de un lago turquesa fue motivo de la adoración del escritor Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, que disfrutaron de unas inolvidables vacaciones en Annecy en el año 1931. No es en absoluto difícil imaginar por qué: la ciudad encandila al viajero nada más poner un pie en ella y, si además hace sol, el enamoramiento será eterno. Callejuelas empedradas, soportales, canales, un castillo y un lago transparente hacen del lugar un entorno incomparable de imperativa visita en la región.
Annecy
2) Chamonix-Mont-Blanc: el mítico pueblo alpino de turismo de invierno es parada obligatoria. Al pie del Mont-Blanc, que es el pico más alto de los Alpes con 4 810 metros de altitud, se puede disfrutar de un ambiente alternativo durante la temporada de invierno: esquiadores, snowboarders y alpinistas se dan cita en este enclave para disfrutar de los deportes de invierno. En verano, escalada, senderismo o esquí en los glaciares son los puntos fuertes. A modo de curiosidad y en contra de lo que generalmente se piensa, el pico Mont-Blanc no pertenece a Chamonix sino al término municipal de Saint-Gervais-les-Bains.
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3) Aiguille du Midi y Mer de Glace, Chamonix-Mont-Blanc: La Aguja del Mediodía (L’Aiguille du Midi en francés) es un pico perteneciente al macizo del Mont-Blanc y que tiene una altitud de 3 842 metros, en lo alto de la cual se construyó una torre con antenas de comunicación. Para acceder, hay que subir en teleférico desde Chamonix y una vez arriba, para alcanzar esa altitud máxima hay que coger un ascensor. La cima ofrece unas vistas espectaculares sobre el macizo y el propio Mont-Blanc está a la vista, tan cerca que parece que podamos tocarlo con solo estirar el brazo. Desde allí se puede descender esquiando hasta el glaciar Mer de Glace o bajar a la primera parada del teleférico y llegar al glaciar caminando. En cualquier caso, el Mer de Glace es fácilmente accesible con el tren de cremallera de Montenvers, en el pueblo de Chamonix, y es espectacular, especialmente en invierno. Como apunte triste, el viajero podrá apreciar lo mucho que ha descendido el nivel del hielo, sobre todo en los últimos años, y se podrá hacer una idea de lo poco que le queda de vida a glaciares como este.
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4) Megève: uno de los destinos turísticos de esquí con más glamour de la zona, el pueblo de Megève destaca por su pequeño tamaño y por sus elevados precios, carísimos hoteles, tiendas de marca y turistas con las carteras más llenas. Personajes como David Guetta no son difíciles de encontrar en la zona en muchas ocasiones. Siendo así, no es raro pasear por el pueblo en fechas cercanas a la Navidad y contemplar el enorme árbol que adorna la plaza del Ayuntamiento repleto de cristales de Swarovski. Para los amantes del esquí, la zona pertenece al dominio Evasion Mont-Blanc, con más de 400 kilómetros esquiables y unos paisajes de cuento.
Megève
5) Tignes: situado a una altitud de 1 440 metros, el pueblo de Tignes se convirtió en la sede de los Winter X-Games en Europa en el año 2010, reuniendo así a gran cantidad de amantes de los deportes de invierno, sobre todo a los más alternativos, y a deportistas de élite durante unos días al año. Competiciones de half pipe o de freestyle mantienen a la gente en vilo aunque muchas veces el tiempo no acompañe. Durante el verano, el glaciar de La Grande Motte, situado a más de 3 600 metros de altitud, es lugar de ocio para turistas y de entrenamiento para muchos deportistas profesionales así como para escuelas de esquí de niños y adolescentes, donde se ofrecen pases especiales para esquiar y hacer todo tipo de actividades de montaña y en el lago.
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6) Conflans: pequeño, pero encantador, Conflans es un pequeño pueblo medieval que se encuentra elevado sobre la ciudad olímpica de Albertville en donde podremos disfrutar de unas impresionantes vistas y degustar una buena tartiflette (plato típico savoyardo preparado a base de patata, queso reblochon y pequeños trozos de beicon, aunque hay algunas otras variantes igualmente sabrosas sin beicon o con queso de cabra, por ejemplo).
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7) Mont-Cenis: situado en la frontera entre Francia e Italia, el macizo y puerto de montaña Mont-Cenis no deja indiferente a nadie. Semeja un lugar perdido al que el viajero solo puede llegar por sorpresa, y si así es, hará una parada obligatoria para fotografiar el maravilloso espectáculo que la naturaleza ofrece en este lugar. En invierno, el paisaje nevado y la magnificencia del lago resultan impresionantes a la vista; en verano, el verde de las colinas y el azul del lago invitan a pasar el día disfrutando del entorno con un buen picnic y respirando aire puro.
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8) Grenoble: Grenoble es una ciudad universitaria al pie de los Alpes que, sin ser excesivamente grande, ofrece al visitante todo aquello que pueda desear, desde compras a entornos naturales muy próximos y una muy buena oferta de ocio hasta las maravillosas vistas que ofrece la antigua fortaleza de La Bastilla, a la que se sube en unos teleféricos rojos de cristal en forma de huevo.
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9) Lyon: como una pequeña París, Lyon es una de las ciudades más grandes de Francia, y también de las más bonitas. Si se tiene la oportunidad de visitar la ciudad en diciembre, no estaría de más hacer coincidir dicha visita con la Fête des Lumières (la Fiesta de las Luces). Dicha fiesta, inspirada en una tradición religiosa, atrae a millones de visitantes cada año y durante esos días resulta casi imposible caminar con normalidad, especialmente hacia el anochecer. Las fachadas de los monumentos y edificios lioneses se llenan de luces, colores y todo tipo de proyecciones e iluminación que hacen que el visitante no pueda dejar de mirar a todas partes con la boca abierta.
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10) Les Saisies: si el viajero ha visto la película francesa Intocable y se ha quedado con las ganas de saber dónde hacían parapente los dos protagonistas, aquí tiene la respuesta. Esta estación de esquí en invierno y zona recreativa de deportes de montaña y actividades variadas en verano tiene uno de los mejores paisajes de la zona, tanto en invierno como en verano, y merece la pena visitarla para esquiar, hacer parapente, una caminata, ver competiciones de bicicleta de descenso o hacer fotografías.
Estación de esquí de Les Saisies

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